IRAN detras del anarquismo en el medio oriente.

Las Brigadas de Al-Quds (en árabe: سرايا القدس, Saraya al-Quds, que significa Brigadas de Jerusalén) es el brazo armado de la organización islamista palestina Jihad Islámica palestina (PIJ), financiada en su mayoría por Irán. Especialmente activas en Cisjordania y la Franja de Gaza, las Brigadas al-Quds fueron fundadas en 1981 por Fathi Shaqaqi y Abd Al Aziz Awda en Gaza.

Las Brigadas al-Quds estaban muy activas en Cisjordania, especialmente en la ciudad de Jenin, pero las extensas operaciones contra las infraestructuras llevadas a cabo por las FDI provocaron graves pérdidas para el grupo, y pareció debilitarse para 2004 en esa región.

Abu_al-Walid_al-Dahdouh

El 1 de marzo de 2006, Abu al-Walid al-Dahdouh, un comandante del ala militar del grupo, fue atacado y asesinado por una bomba o misil cuando pasaba junto al Ministerio de Finanzas palestino. El 30 de agosto de 2006, el líder militar del ala militar de la Jihad Islámica, las Brigadas al-Quds, Hussam Jaradat, fue asesinado a tiros por las fuerzas encubiertas de Defensa de Israel en la ciudad de Jenin.

En la Franja de Gaza, las Brigadas al-Quds continuaron luchando militarmente, mediante ataques indiscriminados de cohetes al-Quds desde áreas civiles pobladas. Las Brigadas al-Quds promueven la destrucción militar de Israel, Incendio indiscriminados ylanzamientos de cohetes y morteros o atentados suicidas. La comunidad internacional considera que el uso de ataques indiscriminados contra poblaciones civiles y el uso de escudos humanos como ilegales en virtud del derecho internacional.

Su causa es el establecimiento de un estado islámico y para establecer a los palestinos a lo que las brigadas consideran su legítima patria dentro de las fronteras geográficas de la Palestina prescrita por los británicos antes de 1948. Se niega a participar en procesos políticos o negociaciones sobre un intercambio de asentamientos israelíes y palestinos por tanto no existe un orden politico que pueda llevar a la paz entre Palestina e Israel.

Hamas

Hamas (en árabe: حماس Ḥamās, un acrónimo de حركة المقاومة الاسلامية Ḥarakat al-Muqāwamah al-‘Islāmiyyah Movimiento de Resistencia Islámica) es una organización fundamentalista palestina suní-islamista. Tiene un ala de servicio social, Dawah, y un ala militar, las Brigadas Izz ad-Din al-Qassam. Ha sido la autoridad de gobierno de facto de la Franja de Gaza desde su toma de posesión de esa área en 2007. Durante este período luchó en varias guerras con Israel. Es considerado, en todo o en parte, como una organización terrorista por varios países y organizaciones internacionales, especialmente por Israel, los Estados Unidos y la Unión Europea.

Hamas fue fundado en 1987, poco después de la Primera Intifada, como una rama de la Hermandad Musulmana Egipcia, que en su rama de Gaza no había sido confrontativa con Israel, se abstuvo de la resistencia y era hostil a la OLP. [20] El cofundador Sheik Ahmed Yassin declaró en 1987, y la Carta de Hamas afirmó en 1988, que Hamas fue fundado para liberar a Palestina, incluido el Israel moderno, de la ocupación israelí y establecer un estado islámico en el área que ahora es Israel, el Cisjordania y la Franja de Gaza. El grupo ha declarado que puede aceptar una tregua de 10 años si Israel se retira a las fronteras de 1967 y permite a los refugiados palestinos de 1948, incluidos sus descendientes, regresar a lo que ahora es Israel, aunque aclarando que esto no significa el reconocimiento de Israel o el final del conflicto El ala militar de Hamas se opuso a la oferta de tregua. Los analistas han dicho que parece claro que Hamas sabe que muchas de sus condiciones para la tregua nunca podrían cumplirse.

El ala militar de Hamas ha lanzado ataques contra civiles y soldados israelíes, describiéndolos a menudo como una represalia, en particular por los asesinatos del escalón superior de su liderazgo. [30] Las tácticas han incluido atentados suicidas y, desde 2001, ataques con cohetes. El arsenal de cohetes de Hamas, aunque consiste principalmente en cohetes Qassam caseros de corto alcance, también incluye armas de largo alcance que han llegado a las principales ciudades israelíes, como Tel Aviv y Haifa. Los ataques contra civiles han sido condenados como crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad por los derechos humanos grupos como Human Rights Watch. Una encuesta del Centro Palestino de Opinión Pública en los territorios palestinos reveló que la violencia y la retórica de Hamas contra los israelíes son impopulares y que la mayoría de los palestinos preferiría que Hamas “acepte una solución permanente de dos estados basada en las fronteras de 1967”.

Un jovensito Palestino usa una replica de pistola para tomar parte en los ejercicios militares de Hamas.

Ninos entrenados en el manejo de armas, confrontan a soldados Israelies y cuando son abatidos esconden las armas indicando que son victimas inocentes.

Nino entrenado en el uso de armas contra israelies por Hamas, luego de que atacan y son abatidos los presetan como victimas de ataque desproporcionado de los Israelies.

5 to 9 years old kids trained to kill by Hamas in Palestina.

Hezbollah

Hezbollah (pronunciado / ˌhɛzbəlɑː /; Árabe: حزب الله Ḥizbu ‘llāh, literalmente “Partido de Allah” o “Partido de Dios”) – también transcrito Hizbullah, Hizballah, etc. – es un partido político islámico chiíta y un grupo militante basado en Líbano. El ala paramilitar de Hezbolá es el Consejo Jihad, y su ala política es el Bloque de Lealtad a la Resistencia en el parlamento libanés. Desde la muerte de Abbas al-Musawi en 1992, el grupo ha sido dirigido por Hassan Nasrallah, su Secretario General. El grupo es considerado una organización terrorista por los gobiernos de los Estados Unidos, Israel, Canadá, la Liga Árabe, el Consejo de Cooperación del Golfo, junto con su ala militar / de seguridad por el Reino Unido, Australia y la Unión Europea.

Después de la invasión israelí del Líbano en 1982 en apoyo del Estado Libre del Líbano, Israel ocupó una franja del sur del Líbano, que estaba controlada por el Ejército del Sur del Líbano (SLA), una milicia cristiana libanesa apoyada por Israel. Hezbolá se fundó a principios de la década de 1980 como parte de un esfuerzo iraní para agregar a una variedad de grupos militantes chiítas libaneses bajo un mismo techo. Hezbollah actúa como un sustituto de Irán en el actual conflicto de poder Irán-Israel. Hezbollah fue concebido por clérigos musulmanes y financiado por Irán principalmente para hostigar a la ocupación israelí. Sus líderes eran seguidores del ayatolá Jomeini, y sus fuerzas fueron entrenadas y organizadas por un contingente de 1.500 guardias revolucionarios que llegaron desde Irán con el permiso del gobierno sirio, que estaba en la ocupación del Líbano en ese momento. El manifiesto de Hezbolá de 1985 enumeró sus objetivos como la expulsión de “los estadounidenses, los franceses y sus aliados definitivamente del Líbano, poniendo fin a cualquier entidad colonialista en nuestra tierra”, la sumisión de los falangistas al “justo poder” y llevarlos ante la justicia “. por los crímenes que han perpetrado contra musulmanes y cristianos “, y permitiendo que” todos los hijos de nuestro pueblo “elijan la forma de gobierno que desean, al tiempo que los llama a” elegir la opción del gobierno islámico “.

Hezbollah libró una campaña de guerrilla en el sur del Líbano y, como resultado, Israel se retiró del Líbano el 24 de mayo de 2000, y SLA colapsó y se rindió. Respaldados por Irán, los combatientes de Hezbolá lucharon contra las fuerzas serbias durante la Guerra de Bosnia. La fuerza militar de Hezbolá ha crecido tan significativamente que su ala paramilitar se considera más poderosa que el ejército libanés. Hezbolá ha sido descrito como un “estado dentro de un estado” y se ha convertido en una organización con asientos en el gobierno libanés, una estación de radio y televisión satelital, servicios sociales y un despliegue militar a gran escala de combatientes más allá de las fronteras de Líbano. Hezbollah es parte de la Alianza del 8 de marzo en el Líbano, en oposición a la Alianza del 14 de marzo. Hezbollah mantiene un fuerte apoyo entre la población chií del Líbano, mientras que los sunitas no están de acuerdo con la agenda del grupo. Hezbolá también encuentra apoyo desde algunas áreas cristianas del Líbano que son bastiones de Hezbolá. Hezbollah recibe entrenamiento militar, armas y apoyo financiero de Irán, y apoyo político de Siria. Hezbollah e Israel se enfrentaron en la Guerra del Líbano de 2006.

Después de las protestas y enfrentamientos libaneses de 2006-08, se formó un gobierno de unidad nacional en 2008, con Hezbollah y sus aliados de la oposición obteniendo once de treinta escaños, lo suficiente para otorgarles poder de veto. En agosto de 2008, el nuevo gabinete libanés aprobó un borrador declaración de política que reconoció la existencia de Hezbolá como una organización armada y garantiza su derecho a “liberar o recuperar tierras ocupadas” (como las Granjas Shebaa). Desde 2012, Hezbollah ha ayudado al gobierno sirio durante la guerra civil siria en su lucha contra Siria oposición, que Hezbolá ha descrito como un complot sionista y una “conspiración wahhabí-sionista” para destruir su alianza con Assad contra Israel. Ha desplegado su milicia tanto en Siria como en Iraq para combatir o entrenar a las fuerzas locales para luchar contra ISIS. Alguna vez visto como un movimiento de resistencia en gran parte del mundo árabe, esta imagen sobre la cual descansó la legitimidad del grupo ha sido severamente dañada debido a la naturaleza sectaria de la Guerra Civil siria en la que se ha visto envuelta.

Iran y el Medio Oriente

Escrito por : MAHMOOD SARIOLGHALAM,

Profesor de Relaciones Internacionales, Shahid Beheshti University, Teherán

Durante los últimos 150 años la política iraní y la naturaleza de los desafíos de sus sistemas políticos se han caracterizado por una búsqueda de los iraníes de la soberanía nacional. El punto teórico y principal de esta búsqueda ha sido la cuestión de Occidente. ¿Cómo proceder a la hora de definir Occidente? ¿Cuáles son los límites de ser “occidental”? ¿Cómo regular, moldear y dirigir las relaciones con Occidente? Por último, ¿Cómo reducir la influencia política occidental en Irán? La Revolución Islámica de 1979 no solo fue otro intento de abordar esta cuestión de la soberanía nacional, sino que también impulsó otra propuesta política: la reducción o, en el caso de algunos grupos, la finalización de la influencia cultural y política occidental en Irán.

La Revolución de 1979 modificó, paradigmáticamente, el panorama regional y global de Irán. Antes de la revolución, la política exterior de Irán se centraba en las relaciones  estratégicas con Estados Unidos y Europa. Oriente Medio no se consideraba como un escenario estratégico para el bienestar, el desarrollo económico e incluso para la seguridad nacional de Irán. Dada su superioridad en la mayoría de índices y en su relación estratégica con Estados Unidos, Irán mantenía relaciones cordiales con la mayoría de países de Oriente Medio, gestionaba sus puntos de fricción con Irak y Arabia Saudí e incluso tendió la mano para rescatar al régimen de Omán de la oposición comunista.

La combinación de los objetivos y orientaciones de Irán después de la revolución podrían resumirse en las tres siguientes categorías. Tales objetivos abarcan el espíritu de la Constitución iraní de 1979: crecimiento económico y desarrollo, defensa de la integridad territorial y de la soberanía nacional; defensa de los derechos de los musulmanes y de los movimientos de liberación, por una parte, y la confrontación con Israel y Occidente (sobre todo con Estados Unidos) por la otra; y el establecimiento de una política islámica basada en los principios chiíes.

Estos tres objetivos pueden representarse gráficamente en forma de tres círculos concéntricos. El gráfico de la página siguiente describe su interacción y relaciones mutuas.

Después de la Revolución, el mundo musulmán se convirtió en el punto de atención geopolítico principal de la política exterior de Irán. Las tendencias islamistas de Irán se hicieron eco de los defensores del tercermundismo, significando con ello la autosuficiencia, la soberanía política y una distancia estratégica respecto de las potencias globales. Como todos los demás sistemas revolucionarios, Irán vivió asimismo diversas escuelas de pensamiento con sus distintos grados revolucionarios. Revolucionarios e internacionalistas constituyen dos grupos en el seno del establishment iraní que han resistido hasta el día de hoy. Estos dos bandos surgieron después de la guerra Irán-Irak (1980-1988). Es digno de resaltar que cabe extraer paralelismos similares de la experiencia china y soviética, cuando alcanzaron el punto culminante de sus contradicciones respecto a su posición internacional en los años setenta. Como consecuencia de ello, la Unión Soviética se desintegró y China aceptó la situación vigente. Los que prestaron atención a la posición global de Irán y al bienestar del ciudadano medio se situaron claramente en la escuela internacionalista. Para ellos, el desarrollo económico, la modernización, la riqueza nacional, el acceso a las tecnologías de la información, la salud, la educación, la eficiencia y la globalización eran competencia del Estado. La escuela revolucionaria consideró la historia, la difícil situación del mundo islámico, la lucha contra el imperialismo y la adhesión a un código de conducta ética como cuestiones urgentes. La escuela revolucionaria de pensamiento consideró que el islam era una ideología integral. No había necesidad de echar una mano a los extranjeros. En último término, Irán no había conseguido ningún resultado de la cooperación con los británicos, los rusos y los estadounidenses. El panorama internacional se basa en la opresión, la conspiración y el sentimiento anti-islámico.

Además, el grupo revolucionario cree en la conservación del orden ideológico y en el control estatal de la cultura, de modo que considera el mundo occidental como un enemigo de Irán. El grupo internacionalista, sin embargo, no disocia la estructura interna de la dinámica global, la economía nacional de la política exterior y la seguridad nacional del desarrollo económico. El primer grupo, los revolucionarios, considera que Irán debería concentrarse en su agenda interna y mantener una distancia calculada de la comunidad internacional. El segundo grupo promueve el desarrollo económico nacional y cree que Irán debería ingresar en la OMC y convertirse en un miembro normal de la comunidad internacional. La primera categoría afirma que la seguridad de Irán queda garantizada cuando se aparta de las imposiciones económicas y políticas del sistema capitalista internacional liderado por Estados Unidos. La segunda categoría, sin embargo, presupone que el sistema de seguridad nacional de Irán proviene de su interdependencia económica con respecto a la comunidad internacional y que Irán debería concentrarse en producir riqueza nacional, diplomacia económica y practicar una línea de soft politics. Mientras que las percepciones de amenazas en el caso del primer grupo se sitúan en el área  militar y de la propia existencia del país, el segundo percibe las cuestiones económicas, sociales y de política moderada como amenazas básicas contra el sistema.

A diferencia de la opinión generalmente aceptada, lo esencial de la política exterior de Irán desde 1979 ha corroborado una notable estabilidad y continuidad. El enfoque básico de las políticas iraníes con respecto a Estados Unidos, Rusia, Europa, los principales países árabes y la cuestión palestina ha permanecido fundamentalmente intacto. Buena parte de su coherencia y continuidad guardan relación con el tipo de régimen en Irán, que no siempre se ajusta al característico Estado-nación con intereses y políticas definidos y establecidos sobre la base de realidades políticas y geográficas. En su época ideológica, la Unión Soviética y China mostraron asimismo un cierto grado de universalismo. Aunque se supone que las políticas no son eternas, en el caso iraní las políticas relativas a cuestiones y países importantes se han basado en la naturaleza inmutable de los “intereses nacionales de la República Islámica de Irán”. A diferencia de la mayoría de los otros estados, los intereses nacionales en este caso han seguido una trayectoria permanente. Cabe argumentar que los estados de raíz ideológica no son libres para actuar con flexibilidad en su definición de tendencias e instituciones y, por tanto, se ven obligados a justificar sus enfoques sobre la base de raíces filosóficas o estructurales. Sin embargo, en el caso de Irán, los así llamados “intereses nacionales” del Estado no se limitaron a los límites territoriales del país. Como un “Estado islámico”, Irán estaba obligado a actuar más allá de sí mismo y a servir los intereses de los “musulmanes despojados de sus derechos”. Esta creencia procedía, por supuesto, de una escuela de pensamiento de la teología política chií que llegó a su madurez en los siglos XIX y XX cuando los activistas religiosos y nacionalistas iraníes persiguieron la independencia del país con respecto a las intrusiones occidentales. Los grupos religiosos y nacionalistas lucharon codo con codo durante este período. Sin embargo, sus diferencias no afloraron hasta que el régimen de Pahlavi fue derrocado en 1979. De hecho, el primer enfrentamiento conceptual en Irán después de la Revolución fue sobre los intereses nacionales o islámicos del Estado. Aunque sucesivos gobiernos han intentado centrarse en el desarrollo económico y en las relaciones cordiales con otros países, el Estado en su conjunto ha hecho hincapié en objetivos ideológicos, haciendo del estancamiento un rasgo permanente. Los islamistas argumentaron vigorosamente que al fin y al cabo los principios de la revolución eran islámicos y que el islam no seguía la lógica propia de Westfalia del Estado-nación. El islam político se atuvo a su propia perspectiva sobre el territorio y los intereses. Así, en sentido apropiado, el islam político y el liberalismo no podrían coexistir.

De los temas relativos a la seguridad nacional de Irán, tales como el narcotráfico, la fuga de cerebros, la desertificación y el aumento de la población joven, ninguna puede equipararse a la importancia de los adversarios externos

Agravios históricos iraníes e islamistas

Este contexto ideológico islamista fue una ampliación del marco ideológico interno y reforzó los objetivos de la Revolución Islámica. Mientras que en la primera década de la Revolución (1979-1989), la proyección de esta política exterior respondió a una función ideológica, la proyección regional de Irán se propuso otro empeño: la contención de Estados Unidos. Mientras Estados Unidos e Irán experimentaron una escalada de enfrentamiento, las autoridades iraníes llegaron crecientemente a la convicción de que existía un consenso bipartidista en Estados Unidos para deponer la República Islámica. Por tanto, se abrió paso una implicación regional de Irán como instrumento de capital importancia para garantizar la seguridad nacional y del régimen. Cualquier represalia estadounidense topaba con una posible respuesta iraní en Líbano, los territorios palestinos, Irak, la península Arábiga y Afganistán. El paradigma islamista que en su día representó una creencia ideológica se impulsaba ahora como la “doctrina de seguridad del Estado”. En los años noventa, tanto Estados Unidos como Irán desarrollaron complejas estrategias operativas de contención de forma recíproca. Desde esta perspectiva, la política exterior islamista de Irán sobrevivió durante alrededor de tres décadas e incluso obtuvo apoyo debido a las exigencias de seguridad nacional de la República Islámica. Por tanto, puede decirse que las obsesiones procedentes de la política exterior de Irán reflejan las exigencias de seguridad del régimen y reproducen y refuerzan la legitimidad, soberanía, seguridad nacional y necesidades económicas del Estado. Aunque varias administraciones estatales entre 1989 y 2015 pueden haber seguido distintos enfoques, estilos diplomáticos y lenguaje, la dirección general de la política exterior con relación a los principales países y cuestiones ha seguido una línea esencialmente constante. Puede enumerarse, según las siguientes consideraciones: las relaciones económicas extranjeras son independientes de los objetivos de política exterior y de la geopolítica; la supremacía de la orientación ideológica; las interacciones entre ideología y legitimidad; y la interconexión entre ideología y seguridad nacional.

A continuación, se indican cuatro áreas de razonamiento para desarrollar la proposición de que la República Islámica de Irán ha mantenido una política exterior fundamentada en las consideraciones mencionadas anteriormente.

Política económica y política exterior

En cuanto a la separación entre política económica y línea de política exterior, desde el primer día, las autoridades de la República Islámica no dudaron en declarar vigorosamente que el objetivo de la revolución no era únicamente el desarrollo económico del país. De hecho, discurso tras discurso, los oradores revolucionarios sobrepusieron la justicia al desarrollo. En este caso, la justicia emanaba de la espiritualidad y el igualitarismo más que de la distribución económica. Buena parte de esta perspectiva derivaba de las interpretaciones islámicas del hombre, la sociedad y la política. A través de la historia de la revolución iraní, puede argumentarse convincentemente que las cuestiones políticas han eclipsado en todo momento las preocupaciones y prioridades económicas. Los ingresos procedentes del petróleo aportaron la tranquilidad política y de seguridad y se atendieron las necesidades diarias de la población. Los recursos nacionales debían destinarse a enriquecer la moral humana y a liberar el territorio musulmán de cualquier control exterior. Al fin y al cabo, la revolución en Irán era el equivalente de la independencia de los países africanos y asiáticos en los años cincuenta y sesenta. Por tanto, se requerían cambios estructurales; el cambio no era solo un cambio de gobierno. No obstante, los cambios estructurales radicaban más en la institucionalización de nuevos acuerdos políticos y de marcos y posiciones socio-religiosas. Como el tiempo demostró, la economía de Irán siguió basándose en los ingresos procedentes del petróleo. A lo largo de los años, entre el 80% y el 90% del presupuesto nacional se basó en esos insumos. Tras las sanciones, la dependencia en cuestión se redujo aproximadamente a un 55%.

Un perspicaz desarrollo conceptual en el período posrevolucionario de Irán fue centro de atención de la planificación nacional y de la “indigenización” de las relaciones económicas exteriores. El tercermundismo y la autoconfianza –axiomas poscoloniales del movimiento de países no alineados– fueron los pilares de la estrategia nacional de desarrollo. Se encajaron las sanciones y la desconexión de la economía del mundo occidental. La estrategia oficial fue proponer una civilización alternativa al “materialista” mundo occidental. Una economía modelada según los esquemas de Corea del Sur, Brasil, Malasia, o Turquía exigió relaciones de cooperación con los centros de poder económico, comercial y tecnológico. Debido a su enorme mercado interno y superioridad tecnológica, Estados Unidos por sí mismo es un pilar o Estado indispensable para cualquier país que tenga como objetivo el crecimiento económico; de esta manera, las posteriores sanciones estadounidenses unilaterales privaron asimismo a Irán de la obtención de nuevas tecnologías de cualquier país a fin de actualizar su industria petrolífera y gasista. Mientras entraron los ingresos del petróleo, Irán no necesitaba preocuparse por mantener una economía de subsistencia. El desarrollo de industrias de alta tecnología, la expansión de la infraestructura petroquímica, el aumento de la capacidad de exportación de artículos duraderos y no duraderos a los principales mercados, no figuraban ni podían figurar en la agenda política nacional. Incluso en el área de sus vecinos del sur, Irán no podía desarrollar una estrategia para hacerse con una cuota conveniente en los mercados árabes y aprovechar las ventajas de las economías en expansión de la península Arábiga, en la que, dicho sea de paso, trabajan unos seis millones de ciudadanos indios a todos los niveles de estas economías. Las cuestiones de la seguridad y de las diferencias y fricciones religiosas e ideológicas constituyeron importantes obstáculos para la cooperación con los países vecinos. Bajo tales condiciones era impensable la integración económica regional.

Debido al enfoque ideológico hacia Estados Unidos y las crecientes sanciones aplicadas a Irán por parte de Washington, las relaciones económicas iraníes con los países occidentales empeoraron de forma gradual. El conflicto de Irán con Israel y su negación del holocausto representan, tal vez, la causa como tal más digna de atención de su conflicto con Estados Unidos. Esta variable, por sí misma, es una explicación sustancial del modo en que el paradigma islámico dominó el discurso de las instituciones iraníes en política exterior y sentó las bases de su conducta internacional. De haber definido Irán sus intereses nacionales como el fomento de su capacidad económica, debería haber perseguido un rumbo diferente en su política exterior, alentando la transferencia de tecnología y la inversión directa extranjera, sobre todo en el terreno de su deteriorada industria petrolífera y gasista. El desarrollo económico, tal como es practicado por los BRICS o por países de menor tamaño como Turquía, Malasia, Corea del Sur y Singapur exigían una cooperación con los principales países occidentales, en especial Estados Unidos. China no empezó a desarrollarse económicamente hasta que normalizó sus relaciones con Washington. Durante un tiempo después de la revolución, Irán concentró su comercio con países en desarrollo, pero poco después de la guerra con Irak en 1988 lo reorientó hacia sus socios tradicionales en Europa y Asia.

En resumen, la economía de Irán no es interdependiente con relación al resto del mundo. Es, esencialmente, una economía de trueque en la que el petróleo se intercambia con bienes y servicios. La línea política de su política exterior, por tanto, no se entrelaza con las relaciones económicas con el extranjero y, tal vez, tampoco se la puede vincular con ellas. Como Irán desea mantener una distancia estratégica respecto de las grandes potencias, su aislamiento autoimpuesto proporciona espacio y margen de maniobra a sus autoridades políticas. A este respecto, la internacionalización de una economía no solo moviliza la capacidad productiva interna de un país, sino que con el tiempo encauza el sistema para adecuarse a las normas de la estructura global de poder. Desde la perspectiva estatal de Irán, la interdependencia complica la independencia política y provoca una injerencia extranjera gradual, una tendencia contra la que la Revolución Islámica ha luchado denodadamente. Si Irán tratara de emerger como otra Turquía o Malasia, su estructura de poder interno así como sus fuerzas para legitimar este sistema tendrían que alterarse. La política exterior de Irán, por una parte, y sus relaciones económicas por la otra, se dividen en dos férreas líneas. Al reducir sus relaciones económicas exteriores a una mera economía de trueque, Irán ha emergido ampliamente como un Estado situado fuera de los procesos colectivos globales de adopción de decisiones. Se trata de una elección que ha adoptado Irán y que ha sido impuesta sobre su inercia de adopción de decisiones por una dialéctica histórica.

La economía iraní no puede mejorar a menos que tengan lugar cambios fundamentales de orientación en materia de política exterior

La continuidad ideológica de la política exterior de Irán

Los rasgos esenciales del poder en la República Islámica son ideológicos y, en consecuencia, su política exterior es, asimismo, ideológica. La naturaleza del poder tanto en países industrializados como en los que ha evolucionado recientemente se basa en la promoción del sector privado, la acumulación de riqueza, el fortalecimiento de las clases medias y la expansión del PIB. En estos países, la política exterior está al servicio de tales políticas y es un instrumento de poder nacional. En una serie de países como Corea del Sur, Brasil, Malasia e incluso Turquía, tales objetivos se han generalizado y son ahora universales. Los políticos de esos países están al servicio de un propósito nacional determinado y, posiblemente, definido globalmente. Aunque se pueda entender la expansión de la riqueza económica como ideología, esta se halla al servicio del individuo medio. Como es bien manifiesto, el individuo medio en la Asia actual vive mucho mejor que hace una generación y, a diferencia de Europa Occidental, las clases medias en Asia están en aumento. Un indicador de la salud económica y de la estabilidad política de un país es su capacidad económica, social y administrativa interna de atraer inversión directa extranjera. Cuando un país se define y declara como único y exclusivo, no interesado en hacer participar a otros, pierde competencia para formar parte de coaliciones e identificar objetivos comunes con países vecinos o distantes.

En una era de sociedades e industrias interconectadas, Irán ha permanecido visiblemente fuera de las redes globales. En cierto sentido, el establishment político de Irán no puede desgajarse de la historia, de las prácticas indebidas e intervenciones de las potencias extranjeras en los siglos XIX y XX. La ideología es un medio de combatir a grandes potencias e intentar compensar los perjuicios cometidos en el pasado. En la versión iraní de la ideología islámica, mantenerse a distancia de las grandes potencias es una virtud. Aporta espacio y proporciona un potencial para desarrollar un modelo personalizado de desarrollo y sostenibilidad del sistema. De este modo, la disconformidad con las potencias extranjeras es un principio celosamente guardado en la República Islámica; las consecuencias económicas potencialmente negativas son irrelevantes. Si la República Islámica de Irán traza políticas y economías globales similares a las de Turquía y Malasia, deja de ser la República Islámica de Irán; es, sencillamente, otro país en vías de desarrollo disuelto en el sistema neorrealista global. Los líderes iraníes anhelan mantener un carácter singular y excepcional. En consecuencia, deben defender su autenticidad ideológica a cualquier precio. Es difícil pasar por alto el factor religioso de esta actitud. La bibliografía aparecida en los círculos religiosos de Irán a lo largo del siglo XX ha abogado por la distancia y el particularismo. Con este trasfondo, el islam político evolucionó como una doctrina tanto para oponerse al régimen occidentalizado del Shah como para combatir el comunismo. En cierto sentido, lo que distingue a Irán de otros es su inclinación ideológica, no solo en su configuración interna sino también en su política exterior.

Una repercusión distinta de la política exterior de Irán han sido los conflictos en materia de seguridad con la mayoría de sus vecinos y con muchos otros países en su área cercana. Debido a los principios del islam político según los cuales se aboga por los intereses de una colectividad en lugar de una nación-Estado, Irán ha apoyado un punto muerto en la relación con Israel durante más de tres décadas. Si Irán se atuviera a sus intereses nacionales según el sistema de Westfalia, podría mostrar solamente su simpatía al pueblo palestino. Pero Irán es un bastión del islam político y no puede pasar por alto la difícil situación del movimiento de liberación palestino. Como se ha destacado antes, el islam político sitúa la política y la cultura por encima de los intereses económicos y, por tanto, no puede alinearse con las grandes potencias. En teoría, el capitalismo es rechazado y la expansión del poder nacional comercial y financiero no es valorada. En este contexto, el concepto de poder es equiparado al poder ideológico. Aunque el islam político tiene diversos fundamentos filosóficos, los resultados de sus procesos internos y de su política exterior se parecen a los del bloque del Este de los años cincuenta y sesenta. Mientras que la eficiencia, la productividad y el buen gobierno se han convertido en valores universales para una notable mayoría de países, los mecanismos de la sostenibilidad ideológica constituyen la lógica del islam político. La historia nos dice que las revoluciones no pueden triunfar y experimentar la continuidad sin una fuerza ideológica. La Revolución Iraní no es una excepción. Mientras que en los años ochenta la política exterior y su principio de “exportar la revolución” aportaron mayor vigor ideológico, en el Irán actual la ideología es mucho más necesaria en casa. La política exterior es solo su ampliación natural hacia el exterior.

La interconexión entre ideología y legitimidad

La soberanía y la legitimidad de la República Islámica dependen de la naturaleza ideológica de su política exterior. Todos los países definen su soberanía sobre el fundamento de sus convicciones. La República Islámica se halla establecida sobre el principio de “no normalización” con Estados Unidos y de la ilegitimidad de Israel. Si Irán modificara estas políticas y respondiera positivamente a los gestos de apertura de Estados Unidos, es posible que hiciera frente a crecientes contradicciones en su definición de soberanía nacional y legitimidad del Estado. Aún más, si Irán caracterizara a Israel como Jordania o Egipto, sus credenciales revolucionarias serían cuestionadas por el gran aparato de seguridad adoctrinado sobre bases ideológicas. Irán, inequívocamente, se distancia del nacionalismo, el laicismo y el capitalismo. En cuanto a eso, una configuración del Estado adquiere carácter exclusivo y prolonga su legitimidad y soberanía sobre bases ideológicas y el islam político. El retrato político se vuelve mucho más complejo cuando se analizan los cambios en el seno de la sociedad iraní durante las últimas tres décadas. Un arcoíris de pensamientos y actitudes políticas ha surgido durante este período. La ironía es que una gran mayoría de iraníes son mundanos y materialistas en el sentido occidental de los términos, y se interesan por los productos y servicios de los países ricos y modernos.

Por ello, debido a estas divisiones conceptuales internas, la ideología ha adquirido aún más vigor como dispositivo destinado a reforzar la sostenibilidad del sistema. Análogo a la historia egipcia y rusa, donde el arte de construir procesos de consenso es deficiente, el centralismo ideológico se convierte en la única alternativa para mantener la soberanía nacional y la legitimidad del Estado. Para complicarlo todavía más en el plano teórico, fuentes divergentes y a veces contradictorias de identidad conducen a una compartimentación de las sociedades. Si Irán adopta un enfoque distinto en su política exterior, habrá de recurrir a una distinta fuente interna de sistema de creencias, identidad y grupo de referencia. Cualquier cambio en política exterior conduce de modo natural a un distinto electorado interno. Todos los colaboradores de un sistema político dado deben adaptarse a las políticas de su establishment político. Al fin y al cabo, no está claro si los debates rivales o, aún más ambiguos, los paradigmas rivales, son posibles en un marco ideológico. Las interpretaciones ideológicas de la realidad tienden únicamente a fomentar obsesiones. Las obsesiones a lo largo del tiempo alcanzan altos niveles de solidez y surgen como realidades intocables y sagradas. La fuerza de la rotación de la élite radica en la oportunidad de ajuste y modificaciones. La ideología exige permanencia, lo cual es contradictorio con las constantes variaciones de la condición humana. A este respecto, reorientar la política exterior de Irán obliga necesariamente a un nuevo consenso que alcanza a una diversa disposición de élites que pueden estar integradas por profesionales, empresas y una juventud expuesta a normas internacionales. Construir un consenso sobre las principales cuestiones nacionales es una desventaja esencial de los iraníes en su vieja lucha de un siglo para lograr la independencia y el progreso. Cabe argumentar que el radio de su posible nuevo consenso reemplaza el radio de un consenso ideológico. De llevarse a la práctica, la configuración del poder deberá entonces demarcarse de nuevo. El contrato social entre los iraníes se halla aún en construcción.

La interrelación entre ideología y seguridad nacional

La seguridad nacional de la República Islámica se halla entrelazada con las claves y la dirección de su política exterior. La seguridad de los estados se define sobre la base de sus prioridades nacionales y sus estructuras internas. Los enemigos de Francia, por ejemplo, son el terrorismo, el deterioro medioambiental, el paro y la proliferación nuclear. La Guerra Fría determinó la seguridad y legitimidad global de Estados Unidos para unas cuatro décadas. En el sistema internacional contemporáneo, un pequeño grupo de países señala a otros países como sus “enemigos” nacionales. Sin embargo, a causa del temperamento ideológico de su sistema interno y de su conducta en política exterior, los enemigos de Irán son Estados Unidos e Israel. No obstante, la retórica y la conducta de la República Islámica han servido de chivo expiatorio ideal para que los países de Oriente Medio y los protagonistas de fuera de la región persiguieran el aumento de su poderío militar, el alcance regional, las alianzas políticas y la consolidación de la seguridad. Es interesante subrayar que la normalización de las relaciones con Estados Unidos alterará los parámetros de la configuración del poder interno en Irán. Todos los países precisan un principio organizador esencial de su doctrina de seguridad nacional. El terrorismo adquiere tal consideración en el caso de la mayoría de países occidentales. Aunque existen numerosas cuestiones que amenazan la seguridad nacional de Irán, tales como el narcotráfico, la fuga de cerebros, la desertificación y el aumento de la población joven, ninguna puede equipararse a la importancia de los adversarios externos. La prioridad de tales oponentes sienta las bases del orden social en el país. Se trata de un instrumento altamente eficiente para edificar la razón de ser de un sistema y de todo aquello susceptible de perturbar tal razón de ser. La conducta de la República Islámica de Irán demuestra crecientemente que no puede “mezclarse” con las grandes potencias. En cierto sentido, cabe postular esta conducta sobre la base del islam político, que se considera que no puede coexistir con el capitalismo y el liberalismo. Asimismo, y desde una perspectiva filosófica, tampoco puede aceptar “la regla y primacía de otros”. En consecuencia, desde el punto de vista lógico, el islam político constituye más una reacción que un modelo y, la “democracia islámica”, una jubilosa euforia teórica que no responde a la realidad. Por lo tanto, el enfrentamiento y la denuncia se convierten en un estilo de vida. Por ejemplo, debido a su significación geoeconómica y geopolítica, si Irán se convierte en un país miembro del G20, tendrá que redefinir su identidad, sus procesos de legitimación interna y sus prioridades en materia de seguridad nacional. La consecuencia de tal remodelación será un nuevo consenso en el país, acompañado de nuevos rostros y nuevas ideas.

En sentido más arduo, tal nuevo acuerdo implicará una nueva visión mundial. Para construir un nuevo orden ideológico el compromiso requiere desde un principio una deconstrucción del orden antiguo. China constituye un ejemplo clásico; mientras la interpretación del mundo de Mao marcó la pauta de los debates sobre seguridad y economía, el país no estuvo en condiciones de interrelacionarse con el mundo exterior. Una verdadera deconstrucción del pensamiento de Mao fue un prerrequisito estratégico para emprender un nuevo rumbo. Las divisiones contemporáneas en el plano ideológico y, por tanto, político y social de Irán en función de la tradición y la modernidad no pueden posibilitar ni reunir los requisitos de esta transformación. Además, buena parte de los discursos datan de hace casi medio siglo. Por ejemplo, las concepciones de “Estado”, “Occidente”, “administración”, “disuasión” y “poder” se hacen eco de las ideas difundidas por el movimiento de países no alineados de los años cincuenta. La seguridad nacional, entonces, es la ampliación de una defensa del orden ideológico. Como se ha destacado anteriormente, el apoyo a agentes no estatales y movimientos de liberación es valioso para reforzar la moneda de cambio para asegurar, en última instancia, la salvaguardia de una actitud ideológica. En otras palabras, mantener el modelo ideológico con todas sus derivaciones constituye el fundamento más importante de la seguridad nacional.

Conclusión: la interrelación de la política interior, la seguridad nacional y la geopolítica regional

La idea de la Revolución Islámica fue, fundamentalmente, una respuesta a un legado histórico, el de una amplia intervención exterior en la vida social y política de los iraníes. El notablemente prolongado proceso de intervención extranjera dio lugar a las reacciones constitucionalistas y, en último término, revolucionarias para poner fin a la intervención exterior. A semejanza de otras experiencias revolucionarias, sintonizó las estructuras internas al compás de ciertas orientaciones de política exterior. Existe un singular desequilibrio entre las relaciones prerrevolucionarias entre el Estado y la sociedad y las bases populares de la República Islámica de Irán: las primeras constaban únicamente de un edificio de individuos y una élite estructural pero las segundas, esto es el Estado Islámico, mediante la lógica del proceso revolucionario creó una base social para sus propósitos. Especialmente entre las áreas rurales y la población urbana pobre fue donde la República Islámica encontró legitimidad.

No se precisó al parecer, una normalización para tales niveles elevados de armonización de propósitos y procesos. Pero este inesperado y limitado compromiso se concibió para obtener ventajas a corto plazo, faltas de normalización. Asimismo, para evitar aislarse y para poder ampliar sus relaciones, Irán tendió la mano en el pasado al Egipto de Mubarak, a numerosas autoridades saudíes, a Jordania y a Marruecos. Por otro lado, las relaciones de Irán con Turquía han sido las más estables de toda su política exterior posrevolucionaria, y las relaciones con Rusia y China se han asemejado a unas relaciones formales y pragmáticas. Debería observarse en este punto que ninguna de estas relaciones bilaterales supuso ningún impacto amenazador sobre el carácter ideológico del Estado ni sobre sus estructuras internas. La mayoría de países no tiene ni el interés ni la capacidad para revisar los rasgos sistémicos de la República Islámica.

Estados Unidos sobresale como el único país que posee intereses geopolíticos y estratégicos para llevar a Irán a su órbita. Las generalizadas sanciones unilaterales estadounidenses, acompañadas de las sanciones multilaterales de la Unión Europea y de las Naciones Unidas, han acarreado en conjunto perjudiciales consecuencias a la economía iraní. Esta no puede mejorar a menos que tengan lugar cambios fundamentales de su orientación en materia de política exterior. En esta coyuntura, la cuestión clave es la siguiente: ¿Puede Irán emular el ejemplo chino e introducir cambios en su política exterior y en su economía sin poner en peligro su sistema político? La solución de los conflictos con Estados Unidos se halla en el centro de los desafíos nacionales y de la supervivencia del sistema político a los que hace frente Irán. Y el choque más destacado con Estados Unidos es la caracterización que Irán hace de Israel, que en las tres últimas décadas ha desencadenado una tremenda animadversión hacia Irán en todas las posibles instancias internacionales.

En este marco, el enfrentamiento de Irán con Estados Unidos ha ofrecido incentivo y fuerza para la continuidad tanto de la República Islámica como de su política exterior durante esas tres décadas. La posición iraní sobre Israel y su discurso sobre el conflicto palestino-israelí ha propiciado enfrentamientos entre Teherán y Washington, que a su vez han ayudado a Irán a mantener un legado de legitimidad, soberanía, seguridad y estabilidad. Para los estados que aspiran a proyectar una imagen de singularidad, los conflictos y las crisis pueden tener valor estratégico y aportar consuelo psicológico. Dada la rivalidad entre China y Estados Unidos a propósito de las materias primas y los recursos energéticos, la idea de la República Islámica puede asimismo favorecer numerosos intereses tanto en el caso de las potencias globales en el mundo árabe como en el área más amplia de Oriente Medio. Una duda relevante asoma en el horizonte: ¿Perdurará a medio y largo plazo la rivalidad entre Irán y Estados Unidos que favorece numerosos intereses? Esto puede depender de varias dinámicas: la cuestión de la sucesión en Irán, la aptitud y la habilidad política de las fuerzas sociales del país para redefinir las prioridades nacionales y el precio del petróleo.

Un pilar esencial del desarrollo de un marco no consiste tanto en desafiar el sistema global sino más bien en edificar una sólida estructura interna para beneficiarse de las oportunidades y privilegios del orden internacional. Irán no tiene los amarres necesarios para moldear un orden regional de su preferencia política, pero posee el talento para agotar a los contrincantes. Una razón esencial de este rasgo iraní es su distanciamiento de las grandes potencias y sus continuas fricciones con gobiernos árabes. La tendencia iraní islamista (o chií) de excepcionalismo, insertada históricamente en su psique, es diferente de las orientaciones sociales y políticas de buen parte del mundo árabe.

No es de extrañar, entonces, que el establishment político iraní procure el apaciguamiento más que la normalización con Estados Unidos. Su actual distancia estratégica de Occidente es una calculada política de supervivencia. El resultado es que las preocupaciones por la seguridad dominan todos los aspectos de la política exterior y de la capacidad de decisión geopolítica, que se ve eclipsada por inclinaciones ideológicas. La política de seguridad y la estrategia geopolítica regional iraní actual responden a su política interna y brotan de las exigencias de la legitimidad política. Las políticas de seguridad de la República Islámica responden a la lógica de la disuasión. Mediante un enfoque gradual, los enclaves políticos y de seguridad de la región de Oriente Medio han proporcionado a Irán una franja de seguridad para apaciguar y contener posibles planes ofensivos estadounidenses e israelíes. En este contexto, Arabia Saudí ha emergido como protagonista de realpolitik más o menos independiente en la región, desplazándose desde una actuación entre bastidores a un manifiesto cambio de juego. Es, con diferencia, el país árabe más poderoso, más allá incluso del papel tradicional desempeñado por Egipto. Sus enormes recursos financieros, su alianza militar y de seguridad con Estados Unidos y, de modo más importante, su nueva autoafirmación en materia de política exterior, influirán sin duda en la geopolítica de Oriente Medio durante muchos años. La rivalidad geopolítica entre Arabia Saudí e Irán es la cuestión más importante de Oriente Medio, que eclipsa todos los conflictos en la región. Las tendencias geopolíticas revelan una rivalidad política entre Teherán y Riad en la que la segunda se halla en auge y que se extiende por toda la región desde la península Arábiga al Mediterráneo. Aunque político en su naturaleza, este conflicto entre ambos países responde también a diferencias sectarias y religiosas.

Las relaciones de Irán con Occidente solo mejorarán poco a poco. Las realidades políticas de la estructura interna de Irán, al menos por ahora, no permiten la existencia de relaciones cordiales con Estados Unidos en el futuro inmediato. Debido al acuerdo nuclear, el declive de Irán se ha detenido. El país mejorará su bienestar económico sin dejar de mantener sus conflictos ideológicos con las potencias regionales y globales. En un momento en que los contrastes de la economía política entre países de Oriente Medio se polarizan, las rivalidades geopolíticas pueden incluso ahondar las desigualdades económicas. Algunos países como Arabia Saudí y otros países árabes del golfo Pérsico poseen seguridad financiera y se benefician de las inversiones en sus fondos soberanos por valor de más de dos billones de dólares. Con una población relativamente pequeña y enormes recursos, no solo tienen un futuro más confortable sino que también pueden moldear la geopolítica de Oriente Medio. Irak, Siria y Libia hacen frente a una desintegración política y a la inestabilidad económica; la región de Oriente Medio es la entidad geopolítica más vulnerable de la comunidad global en términos de procesos de construcción del Estado. Casi todos los países de la región experimentan complejos procesos de evolución hacia estados-nación. Agentes no estatales violenta y políticamente motivados son tan influyentes como los estados, una característica no presenciada en ninguna otra región del sistema internacional. Se prevé que en los próximos años el teatro geopolítico de Oriente Medio experimentará más una gestión de los conflictos que su resolución.

Estados Unidos reconoce a Jerusalem como capital de Israel.
Los medios afines a la izquierda indican que las declaraciones del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, podrian provocar violencia en la region y hacer fracasar el proyecto de paz para Oriente Medio e incluso enfurecer a aliados claves del mundo arabe Occidental, todo esto es valido pero no olvidemos que Iran esta en guerra con Arabia Saudita y los aliados mas poderosos de los americanos en el mundo arabe son los Sauditas.

Sera esta la razon por la cual Al Qud esta generando ataques o sera que la salida de Estados Unidos del tratado nuclear con Iran es la verdadera razon por la cual Iran esta apretando clavijas para forzar a un acuerdo?

 

Quienes generan violencia?

25 de Marzo del 2018

Aviones israelíes llevaron a cabo ataques aéreos en el sur de la Franja de Gaza el sábado por la noche, dijo el ejército, horas después de que un grupo de árabes palestinos se infiltraron en territorio israelí desde el enclave e intentaron destruir el equipo militar.
Las redadas fueron dirigidas a un sitio de la organización terrorista islámica Hamas en Rafah, de acuerdo con las Fuerzas de Defensa de Israel.
Los ataques israelíes se produjeron después de que un grupo de árabes palestinos de Gaza se infiltraran en Israel y trataran de dañar la maquinaria que se utiliza para construir una nueva barrera anti-túnel alrededor del enclave costero, el sábado por la noche.

Los cuatro árabes palestinos huyeron de la escena cuando llegaron las tropas israelíes, según las Fuerzas de Defensa de Israel. La infiltración ocurrió la madrugada del sábado a lo largo de la frontera sur de Gaza.

30 de Marzo del 2018
Israel ataca tres posiciones de Hamas tras los disparos de dos palestinos

El Ejército israelí ha atacado este jueves tres posiciones de Hamás, con tanques y aviones, después de que dos palestinos disparasen contra los soldados en la valla de seguridad que separa Gaza de Israel, según ha informado el Ejército. Los dos atacantes están entre los doce muertos que el ministerio de Sanidad de Hamás ha informado que se han producido este jueves y han sido identificados como Muhamadan Ismail y de Abu Amsha.

Una portavoz del Ejército israelí ha indicado a Efe que esta tarde dos sospechosos «se acercaron a la valla de seguridad y dispararon contra tropas del Ejército. Como respuesta, estas respondieron, siguiendo el protocolo militar, tanto contra los terroristas como contra tres posiciones cercanas de Hamás». No se han reportado víctimas ni daños del lado israelí, según las fuentes israelíes.

5 de Abril del 2018
Palestinos atacan con explosivos a Judios que visitaban la tumba de Jose</strong?

Un palestino arrojó explosivos contra una multitud de feligreses judíos en que visitaron la Tumba de José en la ciudad Shjem, durante la noche del miércoles al jueves, sin causar heridos ni daños, dijo el ejército.
Un millar de judíos se congregaron en las primeras horas del jueves en la tumba de José para las oraciones de la pascua bajo escolta militar.
En una declaración, los militares dijeron que antes de que los peregrinos ingresaran al sitio, las observaciones indicaban “actividad sospechosa” además de los explosivos que se arrojaron. Los soldados arrestaron a tres sospechosos y encontraron armas, incluyendo rifles, balas y un cuchillo en un techo cercano.

Los peregrinos judíos, que incluían al jefe del Consejo Regional de Shomron, Yossi Dagan, rezaron, cantaron y bailaron en la Tumba de José, el lugar de sepultura de la figura bíblica.
No obstante, el grupo izquierdista que se precia de defender los derechos humanos, B’Tselem ha condenado la peregrinación al lugar, diciendo que “Israel ha preferido el interés de los fieles judíos sobre los derechos de los residentes palestinos, su seguridad y su rutina diaria”.

8 de Mayo del 2018

Donald Trump retira a EE.UU. del acuerdo Nuclear con Iran

Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este martes que su país se retira del acuerdo nuclear con Irán.
En una alocución que había anunciado previamente el mandatario dijo que Irán “es el mayor exportador de terrorismo” y retiró que el acuerdo es “defectuoso”.
“El mayor patrocinador del terrorismo podrá adquirir las armas más peligrosas en el mundo. Por eso anuncio que EE.UU. se retirará del acuerdo nuclear de Irán”, afirmó.
“Trabajaremos con nuestros aliados para encontrar una solución verdadera al tema Irán”, añadió.

Esta decisión le da la oportunidad de cimentar su filosofía de “Estados Unidos primero” pero corre el riesgo de desencadenar consecuencias inescrutables que en el peor de los casos podrían llevar a una guerra con Irán.

Este representa otro cambio brusco de la diplomacia multilateral que sustentó la política exterior de Obama y el enfoque de Estados Unidos hacia el mundo durante gran parte del siglo XX.

Trump ha criticado en repetidas ocasiones el acuerdo, que se hizo bajo el anterior presidente, Barack Obama, como un mal negocio y ha amenazado con retirar a los Estados Unidos a pesar de que una organización de la ONU certificó que Irán cumple con los términos del pacto.

Los precios del petróleo oscilan salvajemente después de que Trump anunciara la salida del acuerdo con Irán

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se pronunció sobre el anuncio de Trump diciendo que nunca estuvo de acuerdo con el tratado en primer lugar y advirtió que no imponer sanciones e Irán es una receta para el desastre.
“Felicito al presidente Trump or haber tomado la decisión correcta”, añadió.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, lamentó la decisión en nombre de su país, Alemania y Reino Unido.
“El régimen de no proliferación nuclear está en riesgo”, añadió.

10 de Mayo del 2018

Iran lanza su primer atacuq contra Israel dede Siria

Damasco, Siria


Las fuerzas iranies en Siria dispararon el miercoles por la noche una veintena de proyectiles y cohetes contra las fuerzas israelies posicionadas en la parte del Golan ocupadas por Israel, declaro el ejercito Israeli, que preciso que no hubo victimas fatales.
Algunos de los proyectiles fueron interceptados por los sistemas de defensa antimisiles de Israel.

Israel responde al ataque de Iran desde Siria

En imágenes: Israel responde a ataque de Irán y desata temores de guerra
Israel llevó a cabo decenas de ataques aéreos mortales contra infraestructuras iraníes en Siria el jueves de madrugada, en represalia por disparos de cohetes contra sus posiciones en el Golán, en una escalada de tensión que alarma a la comunidad internacional.

Israel acusa a Irán de un ataque aéreo pasada esta medianoche con hasta 20 proyectiles contra su línea de defensa en los Altos del Golán. El territorio sirio ocupado por fuerzas israelíes desde hace medio siglo, los misiles han sido interceptados y no hay heridos, pero la respuesta no se ha hecho esperar. Tan solo unas horas después, varios cazas de la aviación israelí han bombardeado varias bases de las fuerzas de Irán en territorio sirio, como muestra la agencia estatal siria. La tensión se ha disparado en la región tan solo un día después de que Estados Unidos abandonase el acuerdo nuclear con Irán. Mientras, desde el entorno de Trump anuncian nuevas sanciones para Teherán.

Palestinos Muertos en protestas contra Israel

La mayoria militantes y entrenados de Hamas y Al Qud.

Los manifestantes palestinos se enfrentan con las fuerzas israelíes cerca de un puesto de control israelí en la ciudad de Belén, en Cisjordania (AFP)

CIUDAD DE GAZA, Franja de Gaza (AP) — El principal portavoz militar de Israel advirtió el sábado que habrá más contraataques si continúa la violencia en la zona fronteriza con la Franja de Gaza, a fin de golpear a los milicianos que según dio están detrás de ella.

El general de brigada Ronen Manelis aseguró que hasta ahora los militares israelíes han restringido su respuesta contra quienes intentan cruzar la frontera, pero agregó que si los ataques continúan, las tropas irán tras los extremistas “en otros lugares también”.

Irán ofreció “todo el apoyo necesario” a Hamas, que promueve la violencia contra Israel en la nueva intifada
Hasan Rohani se mostró confiado en que el llamado del grupo terrorista palestino “continuará su camino correcto”. Además, el comandante de la Guardia Revolucionaria garantizó el respaldo militar a los movimientos que estallaron tras el reconocimiento de Jerusalén como capital israelí.

El régimen iraní, a través de la Presidencia y de la Guardia Revolucionaria, mostró su respaldo a los movimientos de resistencia palestina y les han instado a continuar con la intifada, en respuesta a la decisión del gobierno de Donald Trump de reconocer Jerusalén como la capital israelí.

“Estamos orgullosos del gran pueblo de Palestina por su resistencia y sacrificio contra el enemigo sionista (Israel), y estamos seguros de que la nueva “intifada” continuará su camino correcto”, dijo el mandatario Hasan Rohani en una conversación telefónica anoche con el jefe político del grupo terrorista Hamas, Ismail Haniyeh.

Haniye llamó el pasado jueves 7 a los palestinos a comenzar una tercera “intifada” o levantamiento popular, aunque las protestas por ahora no han sido de gran envergadura.

“Sin lugar a dudas, el pueblo oprimido de Palestina y la comunidad islámica resistirán unidos contra esta conspiración sionista-estadounidense y la frustrarán”, subrayó Rohani en un comunicado. El mandatario iraní consideró que, ante esta situación, “el primer paso es que todos los movimientos palestinos se mantengan unidos, y den una respuesta decisiva al régimen sionista y a los Estados Unidos”.

Haniye valoró el apoyo de la República Islámica a la causa palestina y advirtió de que la nueva ‘intifada’ “continuará con fuerza para frustrar el complot de estadounidenses y sionistas”, según el comunicado de la Presidencia iraní.

Qasem Soleimani, líder de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán

Por su parte, el influyente comandante de la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria, Qasem Soleimani, habló con comandantes de las Brigadas de Azedín al Kasam, brazo militar de Hamas, y del grupo Yihad Islámica.

Soleimaní anunció la disposición de la República Islámica de proporcionar “todo el apoyo necesario” a las fuerzas de resistencia palestinas.

El grupo terrorista Hezbollah también llamó a la tercera intifada: “Es el comienzo del fin de Israel”
Hasan Nasrallah llamó al levantamiento palestino contra la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de reconocer a Jerusalén como capital israelí. Los extremistas de Hamas ya habían instado a la violencia días atrás

“La mejor respuesta a la decisión de Trump es la proclamación de una tercera intifada”, dijo Nasrallah ante decenas de miles de personas congregadas en los barrios meridionales de Beirut, considerados como feudos de su grupo, tras una llamada del líder el pasado jueves para esas protestas.

Según él, “llegó el momento en que el mundo debe reconocer que EEUU no puede ser el patrocinador de la paz en Palestina y en la región”.

Añadió que es “el momento de aislar totalmente a la entidad sionista (en alusión a Israel), ejercer presiones populares y políticas. Los componentes del eje de la resistencia deben decidir una estrategia común”, en referencia, sobre todo, a Irán y Siria.

“Con confianza y claridad les digo: la decisión de Trump será el comienzo del fin de Israel”, sentenció Nasrallah, quien agradeció a los líderes mundiales que rechazaran la decisión de EEUU, que incluye también trasladar la embajada de EEUU de Tel Aviv a Jerusalén.

“Defenderemos al pueblo palestino, que realiza inmensos sacrificios y resiste con piedras y espadas hasta la victoria. Cuando venzamos, los musulmanes podrán rezar en la mezquita al Aqsa y los cristianos en la iglesia del Santo Sepulcro”, adujo.

Los presentes, que izaban sobre todo banderas de los grupos chiíes Amal y Hezbollah, acompañaron su discurso coreando “Muerte a Estados Unidos” y “Muerte a Israel”.

Tras la decisión de Trump, EEUU se convierte en el único país del mundo que reconoce como capital de Israel a Jerusalén, donde ninguna nación tiene su embajada debido a que, tras la anexión israelí de la parte oriental de la ciudad en 1980 -tras haberla ocupado durante la Guerra de los Seis Días, de 1967-, la ONU pidió a la comunidad internacional que retirara sus sedes diplomáticas de allí.

Los grupos de izquierda indican que Trump era lo que los Israelies estaban esperando, nosotros creemos que los Musulmanes extremistas estaban esperando hace mucho mas tiempo una excusa para iniciar esta guerra.
No podemos olvidar lo que ya hemos visto sobre el uso de escudos humanos y cuan poco valoran la vida, en si no tenemos la menor duda que Israel pelea por su superviviencia.

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